lunes, 13 de junio de 2011

Paranoias.

Son las 4.50 de la mañana, y el dolor de cabeza no me deja dormir. Clavo los ojos en el techo de mi habitación y doy vueltas hasta buscar la posición ideal.
Pero hay algo..Algo está reptando por el suelo de mi habitación, siseando. Su asquerosamente húmeda piel hace ventosa contra el frío suelo,  sus huesudas y grisáceas manos arañan la madera para ayudarle a desplazarse.
Se acerca a mi cama, y se queda quieto. Lo oigo respirar, una especie de sonido de succión y a la vez de masticación. Oigo sus huesos y sus músculos chirriando, crujiendo. Agarra sus uñas a mi colchón , las clava y suena un sonido de tela desgarrada. ¿ Por qué no sube de una vez?, pienso. ¿ Por qué no sube y me mata de una vez? ¿ por qué no termina con este dolor? Esa cosa me oye pensar..y se ríe. Un risa ronca y sin humor. 
Me incorporo y enciendo la luz, con el tiempo justo para ver una sombra siseante que se retira a la oscuridad. Desde su rincón se ríe de nuevo. Me está mirando. Lo sé

No hay comentarios:

Publicar un comentario