Púdrete ahí, si es lo que quieres.
Púdrete ahí, marchita tus manos y tus ojos tirada en una cama. Púdrete, no dejes de llorar ni un puto momento por aquello que perdiste, o que no pudiste tener, llora, llora sin parar por aquellos que te hicieron daño. Llora, que es para lo que naciste. Enrabiétate, dale puñetazos a las puertas de tu armario, estampa tu móvil contra la pared, arranca las teclas del teclado. Llora de rabia y sangra, grita, chilla, intenta escapar, que nadie te va a escuchar.
Jódete, Paula, eres quien eres, y tienes lo que te mereces.
Púdrete, que ya no le importas a nadie.
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